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TRANSTORNOS ALIMENTICIOS

 
                                                                                                                                                           

                                                                                                                                                                                                     

 

 

 

 

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Docente: Hugo César López Hernández

 

                                                                   Estudiante: Clara Ivette Iñiguez Méndez

1°B

Tema:

“Página Web de los trastornos alimenticios”

 

 

 

 

 

Colima, Colima.

06/Diciembre/ 2013

 

 

 

 

 

 

Trastornos alimenticios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


INDICE

 

¿QUÉ ES UN TRANSTORNO ALIMENTICIO?

 

 

 

 


               

                                                                                                                                                                                       

                                                                                                                                                                                               INVESTIGACIÓN

 

 

 

 

 

 


                                                                                                                                                                                                PSICOLOGIA DE LOS TA

 

 

 

 

 

 


                                                                                                                                                                                                               

 

                                                                                                                                                                                                                CAUSAS

 

 

 

 

 

 

ANOREXIA

 

 

 

 

 

BULIMIA

 

 

 

 

 

 

COMEDOR IMPULSIVO

 

 

 

 

 

 

¿QUÉ ES UN TRANSTORNO ALIMENTICIO?

 

Se caracteriza principalmente por períodos o hábitos incontrolados e impulsivos de ingesta de alimentos más allá de unos límites razonables.

Aunque los síntomas no incluyan la toma de purgantes pueden darse episodios esporádicos de ayuno o dietas seguidas de sentimientos de vergüenza o culpa. Las personas que comen compulsivamente suelen experimentar angustia y depresión que, a su vez, den paso a periodos de excesos en la comida.

El peso corporal puede variar de normal a la obesidad leve, moderada o grave.
Otros trastornos alimentarios pueden incluir una combinación de los signos y síntomas
de la anorexia, la bulimia y / o trastorno por atracón. Aunque estos comportamientos no pueden ser clínicamente considerados como un síndrome de desorden de alimentación, pueden representar un peligro físico y emocional para la persona con estos comportamientos y, de repetirse, quizá precisen de la ayuda de un profesional.

Se trata pues de trastornos en los que las víctimas sufren graves perturbaciones en sus comportamientos alimenticios relativos a pensamientos y emociones, así como cambios en su peso. A menudo, suelen presentarse entre edades comprendidas entre los12 a35 años y, por lo general, se traducen en dos principales trastornos: anorexia y bulimia, además de otros trastornos entre los que se contempla el trastorno por excesivo apetito.

 

 

 

 

 

 

INVESTIGACIÓN

Los investigadores en este campo han descubierto que los trastornos alimenticios son causados por una compleja interacción de factores genéticos, biológicos, conductuales, psicológicos y sociales.

Un enfoque consiste en los genes humanos y varias combinaciones de éstos para determinar si las variaciones de ADN están vinculadas con el riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación.

Los estudios de neuroimagen también están proporcionando una mejor comprensión de los trastornos de la alimentación y para ajustar los tratamientos posibles a través de diferentes patrones de actividad cerebral entre mujeres con bulimia nerviosa y sin el problema. Utilizando imágenes de resonancia magnética funcional, los investigadores han sido capaces de ver las diferencias en la actividad cerebral mientras realizaban una tarea que implicaba la autorregulación (que requiere la superación de una respuesta automática o impulsiva), proporcionando pistas sobre la respuesta individual a tratamientos específicos para estas enfermedades.

Las intervenciones de la psicoterapia también están siendo motivo de profundo análisis mediante preguntas sobre el comportamiento, la genética y la función del cerebro para comprender mejor los factores de riesgo, la identificación de marcadores biológicos.

 

                                                                                                            

 

 

 

 

PSICOLOGIA DEL LOS TA

Los trastornos alimenticios se clasifican en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales(DSM-IV) publicado por la American Psychiatric Association, pero hay otros problemas psicológicos a tener en cuenta en los trastornos alimenticios, algunos cumplen los criterios de un eje independiente o un trastorno de la personalidad también codificado, considerados y diagnosticados como trastorno alimenticio.

La relación de causalidad entre los trastornos de personalidad y trastornos de la alimentación aún no ha sido plenamente establecida. Algunas personas han sufrido un trastorno anterior lo que puede aumentar su vulnerabilidad a desarrollar un trastorno de esta índole. La gravedad y el tipo de síntomas del trastorno alimenticio se ha demostrado que afectan a la comorbilidad.

El DSM-IV no debe ser utilizado para hacer un diagnóstico por parte de personas que no estén lo suficientemente especializadas. Incluso existen controversias sobre criterios diagnósticos formulados por parte de profesionales.

 

CAUSAS

No se conocen con exactitud las causas exactas de estos trastornos. A través de estudios se ha demostrado que las niñas con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) tienen una mayor probabilidad de contraer un trastorno alimenticio que los no afectados por el trastorno.

Las mujeres con trastorno de estrés postraumático, sobre todo relacionado a un trauma sexual, son más propensos a desarrollar anorexia nerviosa.

Un estudio mostró que las niñas adoptadas son más propensas a desarrollar la bulimia nerviosa. La presión ejercida por la sociedad y la idealización mediática de cuerpos estilizados son también un factor significativo. La genética puede también ser una razón para padecer el trastorno.

Si bien el tratamiento adecuado puede ser muy eficaz, para muchos de los tipos específicos de trastornos de la alimentación, las consecuencias de estos trastornos suelen ser graves, ya sea por los efectos directos sobre los hábitos alimenticios o de comorbilidad como el pensamiento suicida.

Los trastornos alimenticios son condiciones complejas que se derivan de una combinación tanto del comportamiento como de factores biológicos, emocionales, factores psicológicos, interpersonales y sociales. Los científicos e investigadores están todavía aprendiendo sobre las causas subyacentes de estas perturbaciones en un terreno emocional y físico.

Las personas con estos trastornos suelen utilizar los alimentos y el control de los mismos para tratar de compensar sentimientos y emociones que llegan a abrumarles. Para algunos, dietas, atracones y purgas pueden representar una manera de hacer frente a emociones dolorosas y para sentir que controlan su propia vida, pero que en realidad afectan y dañan su bienestar físico, emocional, salud, autoestima y el sentido de competencia y control.

Los factores pueden incluir:

Psicológicos:

Baja autoestima
Sentimientos de desajuste o falta de control
Depresión, ansiedad, ira, soledad

Interpersonales:

Problemas de familia y relaciones personales
Dificultad para expresar emociones y sentimientos
Historial de abusos o haber sido ridiculizado por su tamaño o peso

Sociales:

Las presiones culturales que dan un valor añadido al hecho de estar delgado
Los cánones de belleza tanto para mujeres como para hombres en cuanto a pesos y formas específicas del cuerpo

Biológicos:

Se sigue investigando sobre las posibles causas bioquímicas o biológicas de los trastornos alimentarios y también ciertos productos químicos en el cerebro que controlan el hambre y la digestión que se cree presentan un desequilibrio.
Genéticos:

Algunos estudios evidencian una predisposición genética

Epigenéticos

Son medios por los cuales los efectos ambientales alteran la expresión genética a través de métodos tales como la metilación del ADN, de forma independiente sin alterar la secuencia del ADN subyacente.

Pueden ser hereditarios pero pueden presentarse en el transcurso de una vida y son potencialmente reversibles. Se recomienda el tratamiento profesional.

Bioquímicos:

La conducta alimentaria es un proceso complejo controlado por el sistema neuroendocrino de los cuales el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal es un componente importante.

El desequilibrio de dicho eje se asocia con trastornos de la alimentación, tales como irregularidades en la fabricación, cantidad o transmisión de ciertos neurotransmisores, hormonas o neuropéptidos y aminoácidos.

Serotonina

Neurotransmisor implicado en la depresión. También tiene un efecto inhibitorio sobre la conducta alimentaria.

Norepinefrina

Es a la vez un neurotransmisor y una hormona.

Dopamina

Además de ser un precursor de la norepinefrina y epinefrina también es un neurotransmisor que regula la propiedad gratificante de los alimentos.
Leptina y grelina

La leptina es una hormona producida principalmente por las células de grasa en el organismo que tiene un efecto inhibitorio sobre el apetito al inducir una sensación de saciedad. La grelina es una hormona inductora del apetito producido en el estómago y la porción superior del intestino delgado. Los niveles circulantes de las hormonas son un factor importante en el control del peso. Aunque a menudo se asocia con la obesidad, ambas hormonas y sus respectivos efectos han sido implicados en la fisiopatología de la anorexia nerviosa y bulimia nerviosa.
Sistema inmune

Los estudios han demostrado que la mayoría de los pacientes con anorexia y bulimia nerviosa tienen niveles elevados de autoanticuerpos que afectan a las hormonas y neuropéptidos que regulan el control del apetito y la respuesta al estrés. Puede haber pues una correlación directa entre los niveles de autoanticuerpos asociados y rasgos psicológicos.
Infección: p.a.n.d.a.s

Es la abreviatura de (trastornos neuropsiquiátricos pediátricos autoinmunes) asociados con infecciones estreptocócicas. Los niños con el trastorno presentan un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y / o trastornos de tics y en el que los síntomas empeoran después de las infecciones, tales como” faringitis estreptocócica “y la “escarlatina.”  Existe la posibilidad de que sean un factor desencadenante en el desarrollo de la anorexia nerviosa en algunos casos.

Lesiones

Algunos estudios han demostrado que las lesiones del lóbulo frontal derecho y el lóbulo temporal pueden estar relacionados con los síntomas patológicos de un trastorno de la alimentación

Tumores

Tumores en diversas regiones del cerebro se han visto implicados en el desarrollo de alteraciones en los patrones de alimentación.
Calcificación cerebral

Algunas investigaciones resaltan la posibilidad de que la calcificación del tálamo derecho puede contribuir al desarrollo de la anorexia nerviosa.

Complicaciones obstétricas

Se han hecho estudios que demuestran que el tabaquismo materno y complicaciones obstétricas como la anemia materna, pueden dar lugar a partos prematuros (32 semanas).

Este hecho puede originar problemas cardiacos neonatales, preeclampsia, infarto de placenta y acephalhematoma. La corteza prefrontal del feto y el recién nacido es muy susceptible a daños como resultado de la falta de oxígeno que se ha demostrado contribuyen a la disfunción ejecutiva, el TDAH y puede afectar a los rasgos de personalidad asociados como los trastornos alimenticios y trastornos comórbidos como la impulsividad, la rigidez mental y la obsesión.

 

 

 

 

 

 

 

 

ANOREXIA

Las personas que padecen anorexia y bulimia son, a menudo, demasiado perfeccionistas, con baja autoestima y excesivamente críticas consigo mismo y sus cuerpos, así como sentir emociones y actitudes extremas. Es corriente que dichas personas se encuentren en exceso obesas, aunque estén al límite de la inanición o desnutrición con graves repercusiones para su salud.

El miedo a ganar peso está siempre presente y en las etapas iniciales es común la negación su problema. En la mayoría de los casos, estos trastornos suelen ir acompañados de otros problemas psiquiátricos como la ansiedad, pánico, trastorno obsesivo-compulsivo y el consumo de alcohol o drogas.

Existen estudios que evidencian una posible herencia aunque pueden darse también en personas que no presentan antecedentes familiares. Lo cierto es que sin un adecuado tratamiento, estas personas pueden sufrir problemas derivados de la desnutrición llegando a afectar al corazón y otras enfermedades graves. Con una adecuada atención, puede volver a disfrutar de unos hábitos alimenticios normales y recuperar su salud tanto emocional como psicológica.

Los síntomas incluyen:

- Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo estándar para la estatura, constitución física, edad y nivel de actividad
- Miedo intenso a ganar peso
-Sensación de estar “gordo” o con sobrepeso a pesar de una pérdida de peso considerable
- Pérdida de menstruación
- Negación a comer o incluso provocarse el vómito o tomar laxantes

Originando:

- Osteopenia u osteoporosis (adelgazamiento de los huesos) por pérdida de calcio
- Fragilidad de cabello y uñas
- Tono amarillento de la piel
- Anemia y problemas musculares, incluyendo el músculo del corazón
- Estreñimiento severo
- Caída de la presión arterial, respiración lenta y pulso, experimentando frío constante
- Depresión y decaimiento
- Infertilidad

La anorexia nerviosa afecta aproximadamente a una de cada 100 niñas y mujeres jóvenes y se diagnostica cuando el paciente pesa un 15% menos de su peso normal o saludable.

 

BULIMIA

Se caracteriza por episodios frecuentes y recurrentes de comidas copiosas durante las cuales se experimenta falta de sentimiento de control. Estos “atracones” son generalmente seguidos por comportamientos de compensación como vómitos inducidos o excesivo uso de laxantes y/o diuréticos, así como toma de medicamentos para adelgazar, excesivo ejercicio o ayunos.

Al contrario de la anorexia nerviosa, las personas que padecen bulimia mantienen un peso saludable o normal e incluso puede ser que presenten un ligero sobrepeso. A menudo sienten miedo a ganar peso y un intenso desagrado, vergüenza e infelicidad con respecto a su cuerpo. El ciclo de comidas copiosas y purgas pueden sucederse en un periodo semanal o, incluso, diario.

Los pacientes con bulimia nerviosa compulsiva comen con frecuencia y una cantidad asombrosa de alimentos que traga sin casi ni siquiera masticar en un corto período de tiempo, consumiendo calorías con alto contenido en azúcares, carbohidratos y grasas. Sus “atracones” suelen terminar sólo cuando son interrumpidos por otra persona, se quedan dormidos o experimentan un intenso dolor de estómago debido a que éste incrementa en exceso su capacidad normal. Durante estos episodios, el paciente  se siente fuera de control y el temor a un aumento de peso les hace decidir el uso de laxantes o producirse el vómito. Este ciclo, generalmente, se repite al menos varias veces a la semana o, en casos graves, varias veces al día.

Es difícil saber cuándo un familiar o amigo padece bulimia nerviosa ya que los afectados casi siempre lo llevan en secreto y a no ser que adelgacen de forma drástica, su problema suele pasar desapercibido por las personas más cercanas.

Entre otros, los síntomas incluyen:

- Garganta inflamada y adolorida por los constantes vómitos
-  Inflamación de las glándulas salivares
- Desgaste del esmalte de los dientes
- Dientes sensibles como resultado de la exposición al ácido del estómago
- Reflujo y otros problemas estomacales
- Irritación intestinal debido al abuso de laxantes
- Deshidratación severa
- Desequilibrio de electrolitos (niveles de sodio, calcio, potasio y otros minerales).

Para ser diagnosticado de bulimia nerviosa, la persona debe presentar una periodicidad en la ingesta de alimentos abundantes, seguidas de purgas, de al menos dos veces por semana, durante un par de meses.

Por supuesto, no tienen nada que ver con las típicas comilonas en una fiesta o en un evento que se presta a ello y luego decidir ir al gimnasio al día siguiente y hacerse el propósito de comer menos y más sano.

Las personas con bulimia consumen una gran cantidad de alimentos (a menudo comida “basura”). En ocasiones, pueden comer alimentos no cocinados o congelados o, incluso, recuperar comida ya desechada. Experimentan falta de control para parar de comer y sólo pueden hacerlo una vez están demasiado llenos. La mayoría de las personas con bulimia se purgan a través de vómito inducido, pero también usan laxantes o hacen ejercicio excesivo.

Aunque la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas con anorexia suelen ser muy delgadas y de bajo peso, mientras que las personas con bulimia pueden tener un peso normal o, incluso, un ligero exceso de peso.

 

COMEDOR IMPULSIVO

En la actualidad, el trastorno se encuentran bajo investigación y los criterios aún no están del todo definidos. Las personas que lo sufren pierden el control sobre su alimentación y pasan por episodios incontrolables en los que consumen grandes cantidades de comida en un breve espacio de tiempo.

A diferencia de las personas con bulimia nerviosa, no experimentan conductas compensatorias. Es decir, no tratan de eliminar la comida mediante vómitos inducidos, ayunos o abuso de laxantes. Los atracones son crónicos y pueden derivar en graves complicaciones de salud como: obesidad severa, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

También experimentan culpa, vergüenza y angustia acerca de sus irrefrenables  comilonas, lo que puede conducir a más atracones.

 

OTROS TRANSTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Aunque es común hablar de anorexia y bulimia, por el impacto personal, familiar y mediático de estos trastornos; existen otro problemas relacionados con la conducta alimentaria que pueden también generar graves problemas físicos y psicológicos.

Diabulimia:. Consiste en una reducción intencionada de las dosis de insulina, en los diabéticos, con el fin de bajar de peso de manera intencionada. La insulina es la hormona que regula el metabolismo de los distintos nutrientes, en particular el de los hidratos de carbono o azúcares.

Este nuevo trastorno conocido como “diabulimia” se fundamenta en seguir la disciplina alimentaria y, sobre todo, el control de la insulina que debe llevar el diabético, para perder peso, ya que uno de los signos comunes que preceden al diagnóstico de la diabetes tipo 1 es la pérdida de peso a causa del desequilibrio hormonal que padecen. Al carecer el organismo de la suficiente insulina no puede aprovechar todos los azúcares; por consiguiente, el aporte energético es menor y de ahí la pérdida de peso.

Aunque el término “diabulimia” puede parecer que comparte las conductas de una bulimia nerviosa (comer en abundancia para después purgarse y compensar así el exceso de calorías ingeridas), los signos de identidad son totalmente distintos.

Drunkorexia:  Seguir una dieta de adelgazamiento supone considerar todos aquellos alimentos que, por su elevada carga energética, deben ser limitados para no exceder de las calorías adecuadas. Los dulces, galletas, patatas fritas, etc. están más o menos prohibidos, pero existen también bebidas azucaradas y con alcohol.

Debe tenerse en cuenta que un gramo de alcohol o etanol aporta aproximadamente 7 kilocalorías. Con ayuda de una fórmula sencilla para determinar los gramos de alcohol exactos de cada bebida y de unas tablas de composición de alimentos, se pueden estimar las calorías derivadas del consumo de distintas bebidas. Por ejemplo: una lata de cerveza (330 ml) supone para el organismo un aporte de alrededor de 110 calorías; un vaso de vino (125 ml), unas 80 calorías y un combinado supera las 200 calorías.

La tendencia a dejar de comer durante horas o apenas comer durante el día para compensar las calorías ingeridas con las bebidas se está extendiendo entre la gente joven.

Geofagia: Es el trastorno de Pica más estudiado y consiste en la apetencia por comer tierra. No se conoce el origen de este deseo aunque algunos estudios lo han relacionado  con personas que padecen retraso mental, niños y mujeres embarazadas. La razón principal podría ser la falta o deficiente asimilación de minerales como el hierro, el zinc o la sensación de saciedad que produce en dietas para reducir peso.

Hiperfagia: Se trata de un aumento considerable de la sensación de tener apetito con la consiguiente ingesta descontrolada de alimentos, aunque no presente una razón aparente. Este deseo suele aparecer aún después de haber comido normalmente.

Ortorexia nerviosa:  Se caracteriza por una obsesión por la comida “sana” y la dieta, llegando a interferir en la vida cotidiana de la persona, eliminándose de la dieta todos los productos que no sean naturales y sanos como: carnes, grasas, alimentos procesados o preparados, comida rápida, etc. Retirar algunos productos de la dieta suele ocasionar problemas en el organismo al no recibir todos los nutrientes que necesita. Por ejemplo, prescindir de los lácteos puede conducir a una deficiencia de calcio, necesario para los huesos, músculos y sistema nervioso. En cuanto a la carne priva al organismo de una fuente importante de proteínas y hierro cuya falta facilita la anemia, con la consiguiente falta de energía, problemas respiratorios y baja concentración.

Por supuesto, se conocen las características de diferentes adicciones como el alcohol, drogas, sexo, incluso a ir de compras, pero la ortorexia es otro tipo de adicción que se presenta por diferentes causas como el estrés o la depresión y a la que debería prestársele mucha atención. Además de la estricta dieta se combina con rutinas o tablas excesivas de ejercicio, lo que debilita aún más.

Pagofagia: Es el nombre que recibe el trastorno y consiste en unos deseos irrefrenables de comer hielo. Puede deberse a diversas causas, por síndrome de pica, alteraciones neurológicas y/o mentales o, sencillamente, por placer.

Es conveniente descartar otro tipo de enfermedades como: erosión esofágica, (reflujo, vómitos repetidos, bulimia, etc). Comer hielo disminuye el dolor estomacal.

Permarexia:   Nuevo desorden alimenticio que todavía no se encuentra catalogado como patología o enfermedad y que suele darse con mayor incidencia entre la población femenina.

Este desarreglo recoge ciertas particularidades, una mujer que sufre permarexia realiza un régimen continuado de adelgazamiento pero no deja de comer ni tampoco se provoca el vómito. Sin embargo, su pensamiento se centra en lo que está comiendo llegando a límites extremos.

Por lo general, suelen acompañar su alimentación con suplementos vitamínicos. También, suelen utilizar diversos productos diuréticos y con fibra. Las  permaréxicas creen ser especialistas en nutrición considerando que realizan lo más adecuado para su organismo.

Uno de los peligros a los que se enfrentan es que pueden abandonar su dieta repentinamente con la rápida recuperación de los kilos perdidos. A ello debemos añadir el continuo estado obsesivo asociado a nerviosismo, estrés, etc.

Pica o Alotriofagia:  Se caracteriza por un deseo compulsivo de comer, masticar o lamer artículos no alimenticios o con carencia de elementos nutritivos. Estos pueden incluir: tiza, papel, yeso, pintura, bicarbonato de sodio, almidón, pegamento, moho, hielo, granos de café, cigarrillos, cenizas e, incluso, heces de animales. Estas personas son incapaces de distinguir los alimentos de los que no lo son.

Para poder diagnosticar el trastorno de pica, es necesario que esta conducta se prolongue durante un mes como mínimo. Se suele dar más en niños de edades comprendidas entre uno a seis años, aunque también puede aparecer en franjas de edades más adultas.

Este tipo de trastorno está estrechamente relacionado con la presencia de altos niveles de desnutrición, anemia o desordenes obsesivo-compulsivos que, por supuesto, pueden llevar a posibles problemas de salud (intoxicaciones).

Polifagia: Aumento anormal de la necesidad de comer debido a ciertos trastornos psicológicos o a alteraciones hormonales. Entre las patologías desencadenantes de este trastorno encontramos: bulimia, hipertiroidismo, hipoglucemia, ingesta de algunos relajantes musculares, así como el síndrome premenstrual y otros. También es una de los principales síntomas de la diabetes mellitus.

Potomanía:  Se clasifica dentro de los trastornos alimenticios de tipo cualitativo, en la subcategoría de exceso y se centra en un deseo de beber grandes cantidades de líquido.

Rumiación o Mericismo:  Trastorno alimenticio consistente en la regurgitación repetitiva, enviando a la boca alimentos que ya se encuentran en el estómago, con la posterior masticación de los mismos.

Para poder diagnosticarlo, se debe haber realizando idéntico proceso durante al menos un mes. Una de las características peculiares del trastorno consiste en que la persona que lo padece no lo ve como algo desagradable, sino que lo contempla como placentero.

Este trastorno suele iniciarse a partir de los 3 meses de edad y, por lo general, después de haber comido de forma adecuada. Lo habitual pues es que se presente en bebés y raramente en adolescentes.

Este problema se asocia a una falta de estimulación, rechazo o estrés.

Síndrome del comedor nocturno: Se caracteriza por una ingesta diurna escasa de alimentos o inapetencia y un aumento anormal del apetito o polifagia durante la noche (a menudo asociadas con insomnio y lesión en el hipotálamo).

Este desajuste en la sincronización de la ingesta de alimentos quizá no tendría mayor importancia a no ser por los efectos no deseados de dicha conducta, ya que debido a las frecuentes visitas a la cocina se propicia un estado de insomnio altamente perturbador y que, seguro, va a influir en un bajo rendimiento al día siguiente, además de unas digestiones recurrentes que en nada han de beneficiar al funcionamiento correcto del organismo.

Se diferencia de la bulimia en que no se producen comportamientos de eliminación de lo comido (vómitos provocados, laxantes, diuréticos) Además, en la bulimia se suele comer de forma compulsiva y en este trastorno se recurre a pequeñas y frecuentes ingestas de alimentos.

También se diferencia del trastorno por “atracón”, a que la persona intenta compensar o calmar la ansiedad y canalizar la euforia mediante comidas muy copiosas, a cualquier momento del día.

Tragorexia:  Se trata de un trastorno no muy común caracterizado por un aumento grave de peso originado por un apetito insaciable y compulsivo. Estas personas sufren una distorsión de su cuerpo que les lleva a la creencia de que el aumento de peso les hará parecer más saludables, aunque la realidad y llegados a un extremo pueden padecer enfermedades cardíacas.

Trastornos alimentarios no especificados:  Se trata de unos trastornos que afectan a personas del sexo femenino que sufren anorexia, pero que todavía tienen el período y que pueden incluso presentar un peso adecuado, pero que tanto sus pensamientos como comportamiento son anoréxicos o una combinación de conductas bulímicas con otro tipo de trastorno de conducta alimentaria

Vigorexia:   Es un trastorno representado por una preocupación obsesiva por el físico junto con una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia). Implica una adicción a la actividad física para desarrollar la musculatura.

A esta exigencia se suma una dieta poco equilibrada en la que se consume una cantidad excesiva de proteínas y carbohidratos que pueden ocasionar alteraciones metabólicas importantes, sobre todo cuando el vigoréxico ingiere esteroides.

Por supuesto, la obsesión de estas personas por su cuerpo les lleva a pasar largas horas en el gimnasio o practicando ejercicios adecuados a conseguir su propósito, lo cual puede resultar en un considerable  aislamiento social.

 

TRATAMIENTO

Una nutrición adecuada, reduciendo el exceso de ejercicio y evitar conductas de purga son las bases del tratamiento. Las formas específicas de psicoterapia, terapia de conversación y la medicación son efectivas para muchos trastornos de la alimentación. Sin embargo, en casos más crónicos, los tratamientos específicos aún no han sido suficientemente identificados. Los planes de tratamiento a menudo se adaptan a las necesidades individuales y puede incluir una o más de los siguientes:
- Terapia individual, grupo y / o psicoterapia familiar
- Atención médica y seguimiento
- Asesoramiento sobre nutrición

Algunos pacientes también pueden necesitar ser hospitalizados para el tratamiento de los problemas causados por una desnutrición considerable o para asegurarse de que come lo suficiente, si su peso es muy bajo.

Para la anorexia nerviosa: Consiste en tres fases

- Restauración el peso saludable al paciente
- Tratamiento de los problemas psicológicos relacionados con el trastorno de la alimentación
- Reducir o eliminar las conductas o pensamientos que conducen a la insuficiente ingestión de comida y a la prevención de recaídas.

Algunas investigaciones sugieren que el uso de medicamentos, como antidepresivos, antipsicóticos o estabilizadores del ánimo, puede ser moderadamente eficaces. Por supuesto, quizá ayuden a resolver el estado de ánimo y de ansiedad que a menudo se presentan junto con la anorexia nerviosa. No está claro si los antidepresivos pueden evitar que algunos pacientes restablecidos recaigan. Aunque los estudios todavía están en curso. Sin embargo, ningún medicamento ha demostrado ser eficaz para ayudar a ganar peso a alguien para llegar a un nivel normal.

Las diferentes formas de psicoterapia, incluyendo las individuales, de grupo o familiares, pueden ayudar a abordar las razones psicológicas de la enfermedad.

Otras investigaciones han encontrado que un enfoque combinado de atención médica y psicoterapia de apoyo diseñado específicamente para pacientes es más eficaz que la psicoterapia individualizadaza. La eficacia pues de un tratamiento dependerá de la persona y su situación.

La exploración de nuevos tratamientos y métodos de prevención está demostrando ser algo prometedor. Un estudio sugiere que un programa de prevención puede impedir que algunas mujeres en riesgo desarrollen el trastorno.

Para la bulimia nerviosa

Al igual que con la anorexia nerviosa, el tratamiento para la bulimia a menudo implica una combinación de opciones y depende de las necesidades del individuo. Para reducir o eliminar los “atracones” y posteriores purgas, el paciente puede someterse al consejo de un terapeuta nutricional y psicoterapia (terapia cognitiva-conductual). Dicha terapia ayuda a una persona a concentrarse en sus problemas actuales y cómo resolverlos. El terapeuta ayuda al paciente a identificar los patrones de pensamiento distorsionados o inútiles, reconocer y cambiar las creencias erróneas, relacionarse con otros de manera más positiva y cambiar las conductas en consecuencia.

La terapia puede ser individual o en grupos de ayudas. Algunos antidepresivos, como la fluoxetina, pueden ayudar a los pacientes que también sufren de depresión o ansiedad. La fluoxetina también ayuda a reducir los “atracones” y las purgas, reducir la probabilidad de recaída y mejorar las actitudes alimenticias.

Trastorno por “atracones”
Las opciones de tratamiento para este trastorno son similares a los utilizados para tratar la bulimia nerviosa. La psicoterapia, en especial la cognitiva-conductual que se ajusta a las necesidades de la persona, ha demostrado ser efectiva. Una vez más, este tipo de terapia se puede ofrecer a un individuo o en grupos.

Advertencias sobre los antidepresivos

Los antidepresivos son seguros y últimamente han adquirido una popularidad considerable, pero algunos estudios han sugerido que pueden tener efectos no deseados en algunas personas, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes. La advertencia de los científicos en estos casos y para todas las edades es que los pacientes que toman antidepresivos deben ser observados de cerca, especialmente durante las primeras semanas de tratamiento. Los posibles efectos secundarios empeoran la depresión con posibles pensamientos o conductas suicidas, por lo que debe tenerse en cuenta cualquier cambio inusual en el comportamiento, como dificultad para dormir, agitación o evitar situaciones sociales normales.

La psicoterapia ayuda a las personas con trastornos de la alimentación a comprender los pensamientos, emociones y comportamientos que desencadenan estos trastornos. Además, algunos medicamentos también han demostrado ser eficaces para ayudar en el proceso de tratamiento. Debido a los graves problemas físicos causados por estas enfermedades, es importante que cualquier plan de tratamiento para una persona con anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o trastorno por atracón busque atención médica, así como el consejo de un profesional en nutrición.

 

 

 

 

 

 

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